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Manta de cochero. Inglaterra. Siglo XIX.

Formada en un solo paño en lana y seda, con flecos en sus cuatro bordes. En general en muy buen estado, con mínima pérdida de material en muy escasos detalles, y algunos flecos cortados. Medidas (sin flecos): 149 x 169 cm. Flecos: 8,5 cm.


La manta destaca por la belleza y armonía de sus calles ornamentales de hilado de seda, y por el estado de conservación de los colores, tan vivaces a pesar de su antigüedad. Su flecadura en los cuatro bordes es estructural: de urdimbre en los extremos y de trama en los laterales.


El patrón de diseño de las calles es de raíz asiática y los hemos identificado en ponchos ingleses exportados a nuestro país. Proviene de la enorme cantidad de textiles que Inglaterra recibía desde la India, su colonia, hasta que se resolvió su prohibición ante un mercado inundado con prendas de aquel origen. Dichas telas eran estampadas, pero en las factorías inglesas sus diseños se tradujeron en los telares industriales con la tecnología de Jacquard -Joseph Marie Jacquard patentó su invento en 1801, consistía en un telar que se programaba por medio de tarjetas perforadas-, cuyo resultado es un tejido de doble faz. Las tejedurías de Birmingham y Manchester elaboraban piezas de paño para ponchos, los que se exportaban hacia el Río de la Plata. Así lo hicieron desde la primera mitad del siglo XIX y hasta los inicios del XX. “Esos ponchos ingleses los importaban ciertas casas de ramos generales, como las de Barclay, Campbell & Cía, Diego Gattingand Co y la de los hermanos Ackerley de esta ciudad”, nos dice Tallaurd, aludiendo a Buenos Aires. (2)


Ponchos y mantas, aclaramos con esta prenda. Los primeros destinados a la gente “de a caballo” y estas, importadas para su uso entre los hacendados de fines del siglo XIX como manta de cochero, cuando conducían sus lujosos carruajes por la llanura pampeana.


Sobre sus diseños, “(...) ostentaban a veces dibujos exóticos “no americanos - no europeos”, como piel de leopardo o columnas abrazadas por serpientes, más propios de la India, -donde Inglaterra había sentado desde muchos años atrás sus reales colonialistas-, en tanto que otras veces reproducían motivos de tapicería de paredes de moda en Londres. Las telas eran producidas en piezas de 1,40 o más metros de ancho y cientos de metros de largo. De allí se sacaban los cortes para poncho (de unos 2 metros de largo) y se les daba terminación abriéndole la boca, cubriendo los bordes de la misma con cinta de gros, de terciopelo o de lana. Los flecos los hacían generalmente por torsión y engomado de los hilos de urdimbre, pero hemos visto algunas piezas con flecos perimetrales donde se usaban hilos de urdimbre o de trama según los bordes fueran los transversales o longitudinales” (2)


Seguimos con Taranto y Marí: “Dice la tradición oral, cosa que si bien es altamente probable no hemos podido verificar, que ciertos importadores de esta ciudad se hacían enviar piezas enteras, para luego hacer los cortes y dar terminación a los ponchos en sus talleres de confección.” (3)


Notas: 

1. Taullard Alfredo: Tejidos y ponchos indígenas de Sudamérica. Buenos Aires, Ed. Guillermo Kraft Ltda.,1949, p. 96. 

2. Taranto, Enrique - Marí, Jorge: Textiles de uso tradicional. Buenos Aires, Ed. Asociación Criolla Argentina, 2000, p. 50.
3. Taranto, Enrique - Marí, Jorge: Ibidem. 2000, p. 50.


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