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Cáliz y vinajeras. España. Siglo XIII.

Forman este conjunto realizado en estaño fundido, un cáliz y dos vinajeras; con deterioros. La copa cuyo diseño sigue uno de los modelos más difundidos en el siglo XIII se eleva sobre una amplia base con filetes concéntricos en realce y sólo tiene ornamentación en el nudo, dividido éste en cuatro sectores que reservan otras tantas cuadrifolias con puntos y los símbolos del tetramorfos, todo ello en relieve. Las vinajeras son lisas, también con filetes en realce, tapas articuladas y asas curvilíneas, semejantes en la traza a las que posee el Museo Arqueológico de Madrid, a diferencia de otros ejemplares adornados con blasones, algunos de Aragón y otros de Castilla y León. Estas piezas proceden de la iglesia salmantina de Santo Tomás Cantuariense, lo cuenta el propio historiador y propietario: Estando el que suscribe en 1947 en la ciudad de Salamanca y en la citada iglesia, presenció la exhumación de estos objetos mientras se excavaba la tumba de un sacerdote fallecido en el siglo XIII.  En ese mismo año lo adquirió. Colección Héctor Schenone. 


El conjunto fue reproducido en el catálogo de la Exposición de historia y arte religioso (Buenos Aires, 1948), ítems 175-176, pág. 67.


Para Gabriela Siracusano, Eugenia Tomasini y Claudia Puebla, “se trataría del conjunto más antiguo, de este tipo, descubierto en España hasta la fecha”. (1)


Medidas. Cáliz, alto: 20 cm. Vinajeras, alto: 11 cm.


Aquella iglesia salmantina de Santo Tomás Cantuariense, fue en su origen un templo románico cuya construcción estuvo relacionada con la difusión del culto al obispo Tomás Becket de Canterbury, uno de los pocos santos ingleses cuya veneración se expandió por la Europa católica. Curiosamente, la canonización fue muy rápida pues se efectuó a sólo tres años de su muerte lo que explica la popularidad de un personaje que, en cierto modo, encarnó las luchas entre el poder temporal y el eclesiástico. 


En Inglaterra se le dedicaron muchas iglesias. Diez años después de su deceso, otra en París, desaparecida, que estuvo en el lugar ocupado hoy por la plaza del Carrousel. Fue muy popular en Alemania y sobre todo en Hamburgo, cuyo puerto mantenía importantes relaciones comerciales con la isla. También fue muy venerado en Noruega y en Finlandia, así como en Italia. Su culto fue introducido en España por la reina Leonor, hija de Enrique II de Inglaterra, casada con Alfonso III de Aragón, dando origen a las iglesias de Salamanca y Zamora.


Al parecer el conjunto de piezas del mismo tipo encontradas en España, así como la costumbre de depositarlas en las tumbas de los presbíteros, fue usual en determinadas regiones de la península y se ignora si esta práctica se repitió en otras partes de Europa. Todas ellas son de plomo o estaño y, de atenerse a la información brindada por Manuel Gómez-Moreno, también se habrían hecho de cerámica. Con estos materiales comunes se los diferenciaba de los objetos litúrgicos confeccionados en metales nobles pues sólo servían simbólicamente en la misa eterna del difunto. 


Los ejemplares conocidos por Schenone eran: el conjunto guardado en el archivo de la catedral de León, procedente de las sepulturas abiertas durante las refacciones hechas a fines del siglo XIX y principios del XX y los del Museo Arqueológico y de la Real Academia de la Historia de Madrid, dos cálices y vinajeras, éstos últimos donados por el canónigo J. Corominas de Burgos.


Al respecto informa Gómez-Moreno que: Los mejores cálices son del siglo XIII, elegantes, de ancha copa y con medalloncitos representando el Calvario y símbolos de los Evangelistas, o bien cabezas en su nudo y miden 16 a 18 centímetros de alto […]. Las vinajeras son de dos tipos: cónicas lisas, o en forma de aguamanil con largo pitón, asa y tapadera y su panza suele decorarse con blasones (Catálogo Monumental de España, Provincia de León 1906-1908, Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Madrid, 1925, pp. 282-283, lám. 393).


Nota: 1. Gabriela Siracusano, Eugenia Tomasini y Claudia Puebla: El cáliz español del siglo XIII de la colección Schenone. Un abordaje interdisciplinario desde la “arqueología del hacer”. En revista Hilario, número 57, febrero 2026. En Internet:


PRECIO U$S 4500

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