Por Roberto Vega Andersen Este «rincón» de Hilario ha devenido en mi espacio personal. Aquí dejo las ideas que fluyen al momento de enfrentar la página en blanco, y sin mayores reparos comparto con ustedes textos, escrituras espontáneas para ser más preciso, en general vinculados a situaciones de orden nacional o internacional que [me] inspiran, angustian, enojan, emocionan. Ahora mismo quiero abordar un mensaje que aún resuena en mis pensamientos; se trata de la advertencia que Donald Trump formuló el martes 7 de abril pasado: «esta noche toda una civilización morirá». La guerra entre Estados Unidos de Norteamérica e Israel con Irán fue el marco referencial de esta sorprendente declaración que enmudeció al mundo occidental. Y afirmo que enmudeció porque con dos guerras mundiales en el siglo pasado y conflictos bélicos por doquier en el presente, la amenaza apocalíptica vertida por el presidente de una potencia mundial merecía el rechazo unánime de los demás líderes del planeta, políticos, artistas, pensadores, científicos y empresarios. Las democracias, otra vez nos detenemos en ellas en este espacio, no son garantía de bienestar y de un futuro esperanzador, aunque sea posible sostener que es el menos malo de los sistemas políticos de gobernanza. Pero lamentablemente la realidad otra vez deja al desnudo sus falencias. Y la muerte, esa malvada que campea entre las bombas lanzadas cuando la diplomacia fracasa, nos muestra cuán lejos estamos de un equilibrio universal que nos permita convivir siendo/pensando distinto. Frente a tamaño traspié, les comparto el clamor de Joan Manuel Serrat al recibir el doctorado Honoris Causa en la Universidad Nacional de Cuyo, «no dejen nunca de cantar… Canten porque cantando espantan los males, porque cantando los demonios se enfrentan. Canten porque hace falta que los músicos toquen, que los poetas alcen la voz. Que no nos vuelvan sordos los gritos de angustia y que las injusticias cotidianas que nos tocan vivir no se conviertan nunca en una normalidad capaz de volvernos el corazón de piedra».
April 2026
Editorial
Héctor Schenone, investigador y coleccionista
Por Roberto Vega Andersen«Para muchos, estos roles serían incompatibles, pero se comprueba cuán fallida es tal apreciación en este singular maestro de maestros en la historia de las artes virreinales de América Latina.
En los siguientes artículos que forman la presente edición de Hilario, figuras de renombre de las disciplinas que abordan este patrimonio cultural nos presentan distintas semblanzas sobre este erudito que abrió caminos teóricos en el análisis de aquellas expresiones artísticas. Su compromiso ético sin tropiezos en el terreno académico también lo acompañó en el armado de su colección.»
The New Yorker, arte y trama de un semanario de leyenda
Por Irina Podgorny *«Hace unos meses, mientras trabajaba en mis arañas de la seda en las salas de colecciones especiales, me crucé con una exposición que, a fin de cuentas, ratificaba la importancia de la biblioteca pública de una ciudad.» El encabezamiento de su propuesta de artículo ya entusiasmaba, y como era de imaginar, la entrega de la doctora Podgorny otra vez nos acerca hacia temas que cautivan. Aquí nos obsequia una síntesis histórica sobre la fantástica revista The New Yorker en su centenario y a través de la exposición que la homenajeó, nos brinda una reseña sobre el espíritu y la multifacética actividad desplegada por la Biblioteca Pública de Nueva York, «el resultado del trabajo mancomunado entre el gobierno de la ciudad y la filantropía privada».
Semblanza del académico Héctor Schenone [1919-2014]
Por José Emilio Burucúa y Lucio Burucúa *El ensayista José Emilio Burucúa junto a su hijo Lucio, nos acercan un texto cuya versión original fue publicada en la revista Criterio, aquí actualizada para compartir con nuestros lectores.
Esta biografía condensada no se exime del respeto y cariño que todo discípulo aprende a profesar ante su maestro. Entre otros juicios de interés, los Burucúa comentan: «Otro mitologema asociado a su nombre tiene que ver con el llamado «principio Schenone», a cuya formulación, cada año más precisa, asistimos sus alumnos desde 1967 en adelante. En los cuatro tomos de Iconografía del arte colonial, escritos por Héctor, publicados hasta hoy y que abarcan la totalidad de la vida de los santos, la vida de Cristo y la existencia de María, nuestro maestro demostró de una manera sistemática la vigencia de una práctica de derivación iconográfica en los talleres de arte de la América colonial que,(...).»
Reflexiones en torno a la muestra «Itinerarios de la materialidad: arqueología del hacer en la imaginería hispanoamericana»
Por Juan Ricardo Rey y Gabriela Siracusano *La colección, ya fallecido su protagonista, quedó en comodato en la Universidad Nacional Tres de Febrero para su conservación y estudio en el por entonces recién creado Centro Materia [Centro de Investigación en Arte, Materia y Cultura] dependiente del Instituto de Investigaciones en Arte y Cultura Dr. Norberto Griffa, siempre en aquella casa de altos estudios. Su estadía permitió la realización de una muestra de relevancia al provocar nuevas miradas sobre este maravilloso conjunto de arte religioso formado por Héctor Schenone y de fondos del Centro MATERIA. Aquí los curadores retoman el hilo temático de la exposición, interpretando que «los objetos no son meros soportes de significación sino nodos activos de prácticas sociales y materiales».
Héctor Schenone inédito
Por Ramón Gutiérrez *«El Proyecto, o para ser más precisos, el esbozo de un proyecto magno, obra de Héctor Schenone, le llegó a Ramón Gutiérrez en las postrimerías de 1982, o inicios del siguiente año, con una nota manuscrita de su autor: «Ramón: Te mando el borrador. Leelo y entrale con todo. Yo no estoy muy de acuerdo y creo que no tiene suficiente nivel, pero no sé qué hacer. Continúo luego con el asunto de los grabados, la necesidad de conocerlos porque si no, no se puede tener noción del nivel de los juicios de valor a emplear en el arte colonial. Por último una breve nota que reemplace a aquello ¡qué linda y buena es la iconografía!! Espero mucho tu opinión. Chau (Firma:) Héctor»
Rememorando al maestro y al amigo Schenone
Por Ramón Mujica Pinilla *La voz avezada de otro referente de la iconografía virreinal, también su discípulo, nos envía desde Perú la fortaleza de un texto breve y acogedor. «No recuerdo haber conocido en mi vida a otro Héctor H. Schenone. No era solo su integridad intelectual, ni su generosidad para con sus amigos y alumnos. Su rigor personal y su erudición pasmosa eran ejemplares. Pero tenía, además, un silencio interior -tocado por la oración- que resonaba con su vida dedicada al estudio del arte y de la iconografía casi con vocación monástica. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y quererlo nos enseñó su sobriedad profunda, su inteligencia emocional y esa rara combinación de humildad personal con una búsqueda inquebrantable de la verdad histórica y el rescate de los valores más profundos de la tradición cristiana. Schenone era un hombre íntegro y puro hecho de una sola madera.»
El cáliz español del siglo XIII de la colección Schenone. Un abordaje interdisciplinario desde la «arqueología del hacer»
Por Claudia Puebla*, Eugenia Tomasini**, Gabriela Siracusano**«El sentimiento del hombre frente a la muerte y la pregunta por su trascendencia en el más allá, o la presunción de la existencia de otra vida, ha llevado a la humanidad a echar mano de muy variados recursos en un afán por mitigar la angustia que la certeza de un cambio tan rotundo genera. La Antigüedad se apoyó en mitos que parecen repetirse –al menos en algún que otro aspecto- sin distinción de pueblos: había un viaje a ese otro mundo, el de los muertos, que debía realizarse bajo condiciones bien especificadas. Para que fuera exitoso no sólo había que ganarse el favor de los dioses con adecuados comportamientos; eran necesarios ritos, conjuros, amuletos y sacrificios que permitieran facilitar la llegada a aquella otra vida prometida. Prácticas culturales, éstas, cuya supervivencia es posible rastrear en la religiosidad de la Edad Media.»
Enrique de Prat Gay, un artista olvidado
Por Alejandro Esser *«Por esas cosas que resultan difíciles de explicar, y que suelen reiterarse con demasiada frecuencia, en el avanzar de los años, Enrique de Prat Gay desapareció de las páginas de la historia artística de Tucumán. Aquel escultor que supo gozar de gran consideración en su tiempo se fue diluyendo al punto tal que la atribución de su obra más emblemática, conocida popularmente como el “Monumento al indio”, era confundida. O incluso, se daba un caso opuesto con un Cristo de gesto bendicente ubicado en Tafí del Valle, cuya autoría resultaba indiscutida, y no había nacido en sus manos. Frente a tamaños desaciertos, resultaba obvio que la búsqueda de información sobre su vida y obra sería harto compleja. [...]»
La Primera Bienal de Arte Indígena en Buenos Aires. Una voz que hoy resulta necesaria
Por Teresa Pereda *«La Primera Bienal de Arte Indígena reunió a 46 artistas de la Argentina y países vecinos en una muestra que se aplicó a legitimar sus obras dentro del circuito del arte contemporáneo, promover el contacto directo con el público y revalorizar las cosmovisiones originarias como parte activa del presente cultural. Emplazada en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, en Puerto Madero de Buenos Aires, abrió un espacio inédito bajo el lema “Voces indígenas contemporáneas: una mirada desde el corazón de las comunidades” [...]»
Cuadros de flores en la Casa del Bicentenario
Por Juan Cruz Pedroni *«Hablar de “cuadros de flores” está lejos de ser neutro: no nombra algo que exista de manera objetiva, sino que interviene en la clasificación de los objetos artísticos. Me preguntaba si todavía era posible hablar como en los años cuarenta y llamar así a pinturas del siglo XXI. Es probable que hoy ya no creamos que el tema pueda determinar a una obra de arte, hasta el punto de cambiar la manera en que la nombramos.» La mirada sagaz de Juan Cruz Pedroni nos invita a recorrer las salas de la Casa del Bicentenario con la exposición Ceremonias para el fin del verano con las obras de Mariano Benavente.
Francia y la Argentina
Por Manuel Luis Martí *«Francia ha sido desde siempre el faro que iluminó la cultura argentina. Pero su influencia no ha sido sólo cultural, muchas personalidades de origen francés tuvieron destacada actuación en la vida de nuestro país.» El doctor Martí, médico de prestigio e historiador sin pausa, nos reconforta con una reseña sobre los vínculos culturales y científicos entre la nación gala y nuestra patria. Sin duda, encontrarán datos conocidos, pero también están aquí los más esquivos, aquellos que sorprenden.
La colección de Karl von Luxburg
Por Guillermo Palombo *«El conde Karl Ludwig von Luxburg, diplomático, abogado y coleccionista de arte, nació en Würzburg, Baviera, el 10 de mayo de 1872. Hijo del conde Friedrich Karl Ludwig Reinhard von Luxburg [1829-1905] y de la princesa Luise Wanda Julie Agnes von Schönaich-Carolath [1847-1929], hija del príncipe Ludwig Ferdinand von Schönaich-Carolath y de la condesa Wanda Henckel von Donnersmarck. Fue el segundo de cinco hermanos: August Friedrich [1871-1956], Heinrich [1874-1970], Hermann Nilolaus [1881-1912] y Guido [1885-1932] [1]. La familia paterna era originaria del cantón suizo de St. Gallen.»
Correo de lectores
Si usted nos autoriza, compartiremos sus palabras con nuestra comunidad.
0 Comentario(s)
Staff
Esta publicación no comparte necesariamente las opiniones de todos los autores de los textos editados.