Par de estribos capachos. Chile. Finales del s. XX.
Tallados en una pieza, estamos ante un par de notable calidad, con su decoración realizada incluso en la planta de cada pieza.
Cada estribo presenta una preciosa decoración, en la que aparecen motivos recurrentes en estos modelos, como las filas paralelas de botones con bordes festoneados. Y se sujetan a la estribera mediante una faja de hierro “empepada” -damasquinada- que concluye en un eje, destinado a fijarlos al correaje.
Medidas. Alto: 19 cm. Abertura: 11 cm.
En la región andina de la equitación sudamericana, los estribos de cajón se utilizaron con formas regionales bien definidas. En todos los casos, el jinete debía preservar sus pies de los filos temibles de las rocas, razón por la cual adaptó los modelos de la hípica hispanolusitana que cruzaron los mares para llegar a América. Aquellos realizados en madera, hierro y también, latón. En nuestro continente, la cazoleta de madera también es un refugio para los vientos helados y nevadas propias de la región andina.
En cuanto a la autoría de este hermoso par, según nos informan desde Chile, se trata de una obra del maestro estribero chileno Carlos Riveros Urbina. Según lo comunica la comuna santacruceña, “En las faldas del cerro La Lajuela, en la comuna de Santa Cruz, Carlos Riveros ha estado durante los últimos 40 años en su taller esculpiendo la madera, golpeando el hierro y cortando el cuero, para confeccionar tradicionales estribos de huaso. Un indispensable implemento del apero corralero, que se caracteriza por su resistencia y que requiere de un trabajo de gran calidad técnica, por lo que cada pieza, es una verdadera obra de arte.”
| PRECIO | U$S 430 |
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