La iconografía mendocina y un escurridizo litógrafo: A. Torrecillas

Vista de la ciudad de Mendoza - tomada desde el Cabildo, el 15 de marzo del año 1861. Litografía de A. Torrecillas. Rioja 70. Mendoza. Medidas. Caja del grabado: 31,7 x 53,6 cm. Papel: 36,8 x 57.6 cm.



J. L. Palliere. La Plaza Mayor de Mendoza antes del terremoto de 1861. Lit. Pelvilain. Buenos Aires. 1864.



La plaza de Mendoza antes del terremoto del 20 de Marzo de 1861. Lith. W. Loeillot. Berlin. Forma parte del Atlas de Burmeister: Description physique de la République Argentine (...)



Vista de la ciudad de Mendoza tomada desde el Cabildo en 1861. Litografía de A. Torrecillas, Salta 73, Mendoza. (Reproducida en J. R. Ponte, S. A. Cirvini y C. Raffa. Fuente: AHM)



Mendoza antes de 1861. Vista publicada en la obra de Verdaguer. Milano. 1932.



Aviso de Adolfo Alexander en Buenos Aires, recién instalado en la calle de las Artes 37.



Abel Alexander

Historiador fotográfico argentino (n. 1943), investigador, restaurador, coleccionista y conservador de fondos fotográficos.

Es autor de numerosos libros, ensayos, catálogos y artículos sobre la fotografía histórica argentina. Desde hace décadas se desempeña como periodista especializado en fotografía antigua del diario Clarín de Buenos Aires.

Descendiente en 5ª generación del daguerrotipista y fotógrafo alemán Adolfo Alexander (1822-1881).

Curador de numerosas exposiciones sobre daguerrotipos y de antiguas fotografías a nivel nacional. Ha dirigido diversos Museos Fotográficos y Fototecas Históricas. En el año 1985 fue miembro fundador del Centro de Investigaciones sobre Fotografía Antigua en la Argentina "Dr. Julio F. Riobó".

Hacia 1992 inició junto a Miguel Ángel Cuarterolo y Juan Gómez los reconocidos Congresos de Historia de la Fotografía de trascendencia nacional e internacional a través de 12 encuentros.

Actualmente preside la Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía (SIHF).

Durante 15 años organizó junto a Juan Travnik las exposiciones sobre fotografía histórica nacional en la FotoGalería del Teatro San Martín, de la Ciudad de Buenos Aires.

Desde el año 2006 y hasta 2018 se desempeñó como Asesor histórico-fotográfico de la Fototeca "Benito Panunzi" de la Biblioteca Nacional "Mariano Moreno", de Buenos Aires.

Ha editado diversas colecciones fotográficas como "La Fotografía en la Historia Argentina", "Escenas de la Vida Cotidiana”, "Un Siglo de Fotografía Argentina" y otros títulos sobre esta temática histórica.

En septiembre de 2017 participó como co-autor y expositor invitado de la muestra "La Fotografía en Argentina (1850-2010). Continuidad y Contradicción" organizada por el J. Paul Getty Museum de Malibu, California.

En julio de 2021, la Academia Nacional de Bellas Artes de Argentina le otorgó el premio Gratia Artis 2021 “en virtud de haber consagrado su vida al estudio, la difusión y apoyo de las Artes Visuales con calidad y continuidad relevantes”.

Por Abel Alexander

Por un interés personal, hace años iniciamos el estudio iconográfico de la ciudad de Mendoza centrado en los tiempos previos al terremoto que la hizo colapsar en 1861. Motorizaba esa búsqueda el paso por esta capital del daguerrotipista y fotógrafo alemán Adolfo Alexander -mi tatarabuelo-, quien se radicó allí en 1855 y un lustro más tarde, ya afincado en Buenos Aires, publicitó la venta de sus vistas de Mendoza antes del terremoto, imágenes hasta hoy desconocidas.

Aquellos apuntes fueron retomados ahora por el hallazgo de una vista litográfica realizada por A. Torrecillas, sin fecha de ejecución, con la imagen de la Plaza Mayor en los días previos al colapso del núcleo urbano. La obra, en poder de la Galería Hilario, nos enfrentó a dichos esfuerzos tras los pasos de Alexander, ahora revitalizados con nuevas investigaciones.

Una de las litografías de Torrecillas, cuyo título indica “Vista de la ciudad de Mendoza tomada desde el Cabildo en 1860”, ha sido especialmente utilizada por distintos estudiosos, aunque ninguno de ellos logró datarla, ni advirtió su gran similitud con las litografías salidas del dibujo original de Pallière y publicadas por A. Claireaux en 1861 y por Pelvilain en 1864. (5) Esta versión de Torrecillas con la ciudad previa al terremoto, fue ejecutada -así lo indica en la lámina- cuando el artista y litógrafo tenía su taller sobre la calle Salta 73, en la misma ciudad de Mendoza. La restante -la que ahora exhibe Hilario-, presenta un título más amplio e indica otra dirección, Rioja 70 -un dato que alude a una estancia más o menos prolongada-, además de presentar variaciones en su contenido; en especial, en las edificaciones perimetrales al espacio libre de la plaza.

Si bien estamos ante el autor de la vista previa al terremoto más reproducida en el siglo XX, ninguno de los investigadores que ilustraron sus textos con esta imagen logró dar con una datación precisa de la misma, aunque Cecilia Raffa sostuvo en su estudio que fue levantada antes del terremoto, y que no se trata de una recreación posterior... “El dibujo está formado por una sucesión de planos en los que se ubican la plaza, con una doble hilera de tamarindos perimetrales y la fuente central cercada y rodeada de algunas farolas a kerosene; la iglesia Matriz, una sucesión de viviendas, un comercio de puerta esquinera (a dos calles) y la iglesia San Francisco (ex jesuitas); las cúpulas de San Agustín y Santo Domingo; la línea de álamos que conformaban la Alameda y, como telón de fondo, el perfil de la Cordillera de los Andes”. (6)

Dicha panorámica, firmada por A. Torrecillas fue reproducida a plena página por el doctor Jorge Ricardo Ponte en su libro “Mendoza, aquella ciudad de barro” (7), donde aludió con detalles a las impresiones que ésta había causado en Pallière y Burmeister, sin agregar más información sobre el litógrafo A. Torrecillas, autor de la imagen publicada. (8)

En 2012 la investigadora del CONICET Silvia A. Cirvini acudió a la misma vista para ilustrar su texto publicado en la revista Hispania Sacra: Las órdenes religiosas en el espacio urbano colonial – Mendoza (Argentina). El caso de la Compañía de Jesús. Al referirse a la plaza fundacional como centro de actividad comunitaria en la ciudad, ilustró dicho espacio arquitectónico con esta litografía de Torrecillas. (9)

La antigua ciudad de Mendoza fue protagonista de una de las catástrofes naturales más graves sufrida en la historia argentina. Sucedió el miércoles 20 de marzo de 1861, a las 20,36 hora local, cuando se registró un fenomenal terremoto de magnitud 7,0 en la escala Richter, cuyos efectos fueron terribles para la ciudad y para sus aterrorizados habitantes. 

Siendo el centro poblado más importante de la región de Cuyo, Mendoza fue fundada por el conquistador español Pedro Ruiz del Castillo en 1561 y apenas pasado un año, Juan Jufré la trasladó a dos o tres tiros de arcabuz de su emplazamiento original. Paradojas del destino, su importancia se afirmó en su privilegiada situación geográfica, pues era el paso obligado hacia Santiago de Chile.

Testimonios de la época cuentan cómo aquel miércoles, toda la planta urbana se desplomó en sucesivas réplicas sísmicas, derribando desde las humildes viviendas de barro hasta los enormes y sólidos templos religiosos, el Pasaje Sotomayor, el Cabildo y otros edificios destacados. Las pérdidas humanas alcanzaron a por los menos la mitad de sus habitantes, sin contar los heridos. Quien no pereció aplastado por los escombros, murió quemado por el incontrolable incendio – se prolongó a lo largo de cuatro días - o ahogado por las aguas del Tajamar que salió de su curso. Además, a esta desgracia se sumaron la rapiña de los saqueadores y, en consecuencia, los fusilamientos sumarios ejecutados por las fuerzas del orden.

Antiguas imágenes de Mendoza 

Las infaustas noticias llegaron rápido a los grandes centros urbanos como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Los principales diarios nacionales y aún internacionales, se hicieron eco de aquella catástrofe que sacudía a la sociedad argentina toda, la que pronto se movilizó en ayuda a los damnificados.

Aquella desaparecida Mendoza tricentenaria, ya destruida, había quedado representada en una muy escasa iconografía; sólo unas pocas acuarelas, dibujos, grabados o litografías con sus registros levantados desde fines del siglo XVIII. Entre los artistas que la documentaron con sus edificaciones y las representaciones de tipos y costumbres populares, mencionamos a Fernando Brambila, Felipe Bauzá, Peter Schmidtmayer, Edmont Bigot de la Touanne, Auguste Borget, Johann Moritz Rugendas, Cristian Anton Göring y León Pallière. (1)

Entre todos ellos se destacan cuatro vistas de la Plaza Mayor, obras consideradas fundamentales en su iconografía. Nos referimos a la lámina litográfica realizada a partir de los dibujos de Juan León Pallière (1823 – 1887), a la incluida en el álbum de Burmeister y a otras dos firmadas por A. Torrecillas. Las cuatro panorámicas sobre este punto neurálgico de la ciudad antigua fueron ejecutadas desde lo alto, con la perspectiva del artista ubicado en el primer piso del Cabildo y abarcando la casi totalidad de la arbolada plaza, la fuente central con sus columnas de iluminación y, de izquierda a derecha, las grandes iglesias católicas como la Matriz o Catedral, San Agustín, Santo Domingo y el imponente templo de San Francisco.

Pallière visitó Mendoza en 1858, de paso hacia Chile. En su Diario de viaje la describió con poco agrado: “La plaza principal no tiene muy feo aspecto. En el centro existe una fuente rodeada de árboles recién plantados, que un día formarán una plaza bastante alegre.” (2) Pero si destacó la amabilidad de sus habitantes; “10 a 14.000 almas”, indicó en sus notas de viaje. Pallière permaneció apenas unos días y continuó su marcha camino a Chile. Pocos años más tarde, en 1861, su dibujo de la Plaza Mayor ilustró un folleto titulado “El terremoto en Mendoza”, escrito por el periodista Damián Hudson. Dicha lámina publicada por A. Claireaux (Piedad 63, Buenos Aires) indicaba en su margen inferior: Dibujo del natural por Palliére (sic) y lit. por P. Mousee. (3) Finalmente en 1864 se publicó el extraordinario Álbum de escenas americanas, compuesto por 52 láminas litografiadas en Buenos Aires por Jules Pelvilain, entre las que incluyó su vista de la Plaza Mayor, por entonces conocida como Plaza Independencia.

También en 1858 llegó a Mendoza el naturalista alemán Carlos Burmeister, donde permaneció unos trece meses, dedicándole especial atención a sus estudios geológicos y geográficos. Años más tarde, entre 1879 y 1886, publicó su excepcional obra Description physique de la République Argentine, contenant des vues pittoresques et des figures d`Histoire Naturelle (Buenos Aires, P. E. Coni 1881-1886. Paris, F. Savy. Halle, Ed. Anton, en commission) con cuatro volúmenes de texto y dos atlas, cuyas láminas fueron estampadas en distintas ciudades europeas. Entre las relativas a Mendoza, una lleva la firma del propio Burmeister, otra de Methfessel y otra de Goering; las demás se publicaron sin indicación de autoría, entre estas la vista que más nos interesa: “La plaza de Mendoza antes del terremoto del 20 de Marzo de 1861”. (4)

El pintor Anton Goering o Göring (1836 – 1905), acompañó a Burmeister en sus viajes por Uruguay y Argentina entre 1856 y 1858, año en que regresó a Alemania.

Para C. Raffa, la obra de Torrecillas sirvió de inspiración para los dibujos publicados por monseñor Verdaguer (10), “que muestran lo que consideramos una ciudad colonial de rasgos «imaginarios» “. Raffa emitió su juicio a partir de la comparación entre esta lámina de Torrecillas (la que imprimió con su taller litográfico ubicado en Salta 73, de Mendoza) y la ilustración incluida en el libro de Verdaguer; pero no se ocupó de la restante vista de A. Torrecillas -quien agregó en su título que fue tomada el 15 de Marzo de 1861, e impresa cuando su comercio se encontraba en la calle Rioja 70, siempre de Mendoza. Si enfrentamos esta panorámica con la editada en la obra de Verdaguer, veremos que esta última es una copia fiel de aquella, aunque de menor calidad artística, con recortes en los márgenes laterales y los nombres de las iglesias ubicados en otro lugar de la lámina.

En la idea de armar una cronología de estas vistas litográficas también consultamos el estudio del arqueólogo Daniel Schavelzon referido al terremoto, donde centró su mirada en las litografiadas realizadas a partir de los dibujos de Pallière y Goering -para Schavelzon, la panorámica publicada en el álbum de Burmeister sin indicación de autoría, es obra de Goering-, y otra vez, sin aludir al escurridizo Torrecillas. (11)

Hechas estas observaciones, seguíamos aún sin poder datar la presencia de Torrecillas en Mendoza. Las nuevas consultas hechas en los diversos archivos provinciales buscando su estadía en tiempos del terremoto, nada aportaron. Sólo ubicamos la mención en 1858 de un tal Ceccarelli, grabador activo en la capital mendocina, al parecer, el único en dicha época. (12) De modo que sin otros datos quedaban en pie algunas preguntas: ¿A. Torrecillas fue contemporáneo al terremoto, y el cambio de dirección y de la plancha litográfica entre ambas obras conocidas con su firma, se debió a la destrucción de su taller a causa del sismo? ¿O, al contrario de lo que sostiene Cecilia Raffa, estamos ante un autor posterior?

Pero la pesquisa finalmente rindió sus frutos y fue primero entre mis viejos apuntes tomados para realizar un estudio de la historia de la fotografía en Mendoza -sobre el que publiqué un adelanto hace casi tres décadas (13)-, allí di con unas anotaciones que arrojaron luz sobre el enigma de A. Torrecillas: «En el Museo del Área Fundacional de Mendoza se conserva una reproducción -lamentablemente de muy mala calidad- tomada del Diario Los Andes (Mendoza) del 4-1-1900. Se trata de un aviso gráfico con la siguiente leyenda: “Retratos al óleo, pastel y lápiz. Fotografía A. Torrecillas. Mendoza”. El dibujo que ilustra el aviso reúne algunos clásicos elementos de Bellas Artes, como la paleta y los pinceles, y las iniciales “A.T.” entrelazadas.» Estas fueron mis anotaciones en aquellos antiguos apuntes. 

Revisando estas fichas, también lo localicé en el año 1901 como Antonio Torrecillas -había publicitado su negocio en la Guía de Comercio de la Provincia de Mendoza-; claro que esta vez con un dato que despertó una nueva incógnita: aparecía domiciliado en Lavalle 175, de dicha ciudad capital. Con estas referencias, nos preguntamos si estábamos ante sus primeros pasos por aquí, o ante los últimos… Y con el aporte de la investigadora Rosario García de Ferraggi, sabemos que en el censo de 1895 ningún Torrecillas fue localizado en la ciudad de Mendoza. Era una primera señal y la presunción se confirmó de la mano de un riguroso colaborador en aquella ciudad, Víctor González Vásquez, quien indagó en los archivos locales y precisó aún más la información disponible con nuevos hallazgos que enriquecen este artículo. Entre ellos, la referencia más antigua, publicada en la Guía que editó Flavio Pérez en 1898; en su página 181, se lee: Torrecilla Antonio, taller de litografía, Salta 73. Ahí estaba la dirección que el litógrafo colocó bajo su vista, y la datación era inapelable: 1898. Tres años más tarde, lo indicamos, se había mudado a Lavalle 175 donde fue documentado también en las guías de 1903 y 1904. Sin duda, poco más adelante se trasladó otra vez, ahora a la calle Rioja 70, como lo publicó en el segundo grabado salido de su casa litográfica.

Con todas estas referencias, estamos en condiciones de afirmar que no se trataba de un artista contemporáneo a la catástrofe, sino de un autor que, atento a la demanda de imágenes de la ciudad previa al terremoto de 1861, fue capaz de realizar dos hermosas vistas panorámicas, las que seguramente despertaron en el público local el mismo entusiasmo que convocó a los investigadores mendocinos décadas más tarde.

Las vistas fotográficas 

No queremos cerrar este trabajo sin mencionar el hecho de que la ciudad de Mendoza también fue documentada en precisas fotografías antes del terremoto de 1861. La tarea fue realizada por el daguerrotipista alemán Adolfo Alexander (Hamburgo 1822 - Buenos Aires 1881), primer profesional que se afincó en aquella capital a partir del año 1855 ha pedido expreso del ministro de gobierno provincial Don Federico Mazza por carta que obra en nuestro poder, fechada el 26 de enero de 1856. Esta tarea documental se confirmó posteriormente cuando el mismo Alexander - ya establecido en la calle Artes 37, hoy Carlos Pellegrini, de Buenos Aires a partir de 1860- ofrecía en venta al público porteño esas preciosas vistas de Mendoza poco después del gran temblor, indicando en un destacado aviso de prensa; "Vistas de Mendoza sacadas de varios puntos de uno y dos años antes del terremoto". Lamentablemente y a pesar de la intensa búsqueda que realizamos por largas décadas, estas históricas fotografías -las únicas que registran una capital argentina que nunca conocimos- no han aparecido hasta el presente.

Posterior al siniestro y en pleno siglo XIX, varias cámaras registraron aquellas impresionantes ruinas legándonos imágenes que aún hoy emocionan, entre las que podemos mencionar las tarjetas de visita o "carte-de-visite" a la albúmina realizadas por la firma Helsby y Cía de Chile, los registros profesionales de Benito P. Cerrutti, fotógrafo ya instalado en Mendoza, o las muy divulgadas vistas del talentoso Christiano Junior, quien visitó la ciudad hacia 1880.

Es de señalar como coincidencia notable que el fotógrafo Adolfo Alexander mantuvo una estrecha amistad con el naturalista y sabio alemán Karl Hermann Konrad Burmeister (1807-1892) cuando aquel estuvo radicado por un tiempo en Mendoza en misión científica; de hecho, Burmeister fue el padrino de bautismo de su hijo primogénito Adolfo Gerónimo Ramón Alexander (1857-1931). Y teniendo en cuenta esta relación, no descartamos que la litografía sobre la Plaza Mayor incluida en su álbum y editada por la reconocida imprenta de W. Loeillot de Berlín, podría tener como modelo perfecto una de las vistas fotográficas ejecutadas por Adolfo Alexander, obviamente, también obtenida desde el primer piso del Cabildo.

Notas:

1. Así los enumera Bonifacio del Carril en su Monumenta Iconographica (Buenos Aires. Emecé Editores. 1964), donde incluye a Giast, un artista que de acuerdo con estudios recientes se ha determinado que nunca existió; sus pinturas fueron el fruto de un comerciante inescrupuloso afincado en Paris, Robert Heymann, quien las “encargó” para el consumo de coleccionistas sudamericanos.

2. León Pallière: Diario de viaje por la América del Sur. Buenos Aires, Ediciones Peuser, 1945, p. 128.

3. Un ejemplar del mismo se conserva en el Museo Histórico General San Martín - Asociación de Damas Pro Glorias Mendocinas, (Sala Terremoto 1861), en la ciudad de Mendoza.

4. La obra de Germán Burmeister fue impresa en París, por comisión de la casa editora de Buenos Aires, P. E. Coni, entre los años 1881 y 1886. En su primera parte hallamos las Vistas Pintorescas, reunidas en XVI planchas en gran folio real, con treinta y seis grabados de fina ejecución. En la Segunda Sección de esta obra se abordó el mundo de los Mamíferos de Argentina. Para ilustrar su Atlas, Burmeister dispuso de los originales por él ejecutados y los que levantaron Adolfo Methfessel –por entonces, su ayudante en el Museo de Historia Natural de Buenos Aires–, A. Goring y W. Loeillot.

5. Para el historiador del arte Roberto Amigo, Torrecillas se basa en la litografía de Palliere.

6. Cecilia Raffa: Plazas fundacionales. El espacio público mendocino, entre la técnica y la política 1910 – 1943. Mendoza, Archivo digital y descarga online, 2016, p. 66.

7. Jorge Ricardo Ponte: Mendoza, aquella ciudad de barro. Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, 1987, p. 147.

8. También realizó una versión de la misma A. Davighi, fechada en (19)67, indicando: tomada de una fotografía.

9. Silvia A. Cirvini: Las órdenes religiosas en el espacio urbano colonial – Mendoza (Argentina). En Hispania Sacra, LXIV, 130, julio-diciembre 2012.

10. Pbro. José A. Verdaguer: Historia eclesiástica de Cuyo. Milano. Premiata Scuola Tipografica Salesiana. 1932.

11. Daniel Schávelzon: Historia de un terremoto: Mendoza 1861. Buenos Aires. Editorial de los Cuatro Vientos. 2007. Y del mismo autor: Mendoza antes del terremoto: ¿arte, copia o falsificación? En Diario Uno. Mendoza, 13 de marzo de 2011.

12. Agradecemos a Víctor González la pesquisa realizada en la Biblioteca de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, en el Archivo Histórico Provincial, y en la Biblioteca Pública General San Martín. Entre los periódicos consultados, visualizó los avisos publicados en El Constitucional, en 1858, por Adolfo Alexander y Blas Velatti.

13. Alexander, Abel: Historia de la Fotografía en Mendoza. Etapa del Daguerrotipo. En Actas del 1° Congreso de Historia de la Fotografía. Florida. Partido de Vicente López. 1992.


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