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    Cuchillo verijero. Punzón: M(artín) Gómez.

    Martín Gómez

    Empuñadura de tientos y plata; tejido de lezna con diseño esterillado, con pomo y soajes de plata. Vaina de cuero crudo con detalles en tiento tejido, y puntera de plata. Hoja de origen alemán, marca "Arbolito".
     
    En la oreja de la vaina, un cuño a fuego con el nombre de su autor, el gran maestro de la soguería, don Martín Gómez (1918 - 2017), quien nos dejara el pasado 28 de julio.
     
    Medidas. Largo total: 27,5 cm. Largo de hoja: 15,2 cm.
     
    Ranchos, provincia de Buenos Aires. Hacia 2005.
     
    Una estrella en el firmamento

    Hombre bondadoso sin igual, Don Martín fue el más exquisito soguero del siglo XX. Su notable ingenio se nutrió de una disciplina de hierro. Educado en el rigor de las tareas rurales -nació en la estancia "El Espartillar", un campo de 40.000 hectáreas, propiedad de una compañía inglesa-; desde la niñez aprendió a trabajar con el ganado, domar potros, cuidar las pasturas, realizar las labores agrícolas, y cazar animales silvestres. Fue el mayor de una familia de dieciséis hijos y otros dos criados.
     
    En las faenas del campo el sacrificio era moneda cotidiana y al cabo de una larga jornada, llegaban las horas del descanso, del compartir en la matera. Allí descubrió los sabores del trabajo con los cueros. Había que reparar aquello que se rompía, acondicionarlo, mejorarlo... y en esos menesteres, las manos del joven Martín ganaban admiración en el resto de la peonada.
     
    Con los años, aquella capacidad genuina fue desplazando otras tareas y con una pequeña selección de obras realizadas -nos contó hace largo tiempo-, ya afincado en Ranchos, provincia de Buenos Aires, se atrevió a mostrar sus trabajos en la Capital Federal. Las ordenó dentro de una pequeña valija y sin más cartas de presentación, se lanzó a la aventura... Después de un primer fracaso; en la siguiente talabartería que visitó, la famosa casa "El Buen Criollo", su propietario supo apreciar las cualidades de un juego de cabezada y riendas tejido con una técnica desconocida y ornamentado con una forma infrecuente, que los paisanos identificaban como de “farolitos”. Eran los inicios de la década de 1960.
     
    En la casa habían quedado su esposa, Dora Greco, y los dos pequeños hijos; Amílcar -nacido en 1957- y Néstor, de apenas un año menos. Ambos aprendieron el oficio y este último continúa la saga de su padre y maestro. Frente a la vivienda paterna, una pequeña construcción de ladrillos y piso de tierra se encuentra el taller de trabajo. Cada día del año, muy temprano, Don Martín iniciaba sus tareas en aquel espacio, su lugar en el mundo...
     
    Amigos aquí y Allá
     
    En el verano de 1961 golpeó las manos en aquella casa un joven investigador de las artes populares, quien había obtenido una beca del Fondo Nacional de las Artes. Se trataba de Luis Alberto Flores dando sus primeros pasos en el estudio de los trabajos en cuero y de sus artífices. Con el tiempo, Don Martín y Don Luis protagonizaron un desarrollo de esta disciplina sin parangones en tiempos pasados.
     
    En Ranchos, Don Luis supo que aquel llamativo juego descubierto en la talabartería "El Buen Porteño" -y cuyos datos del autor le habían sido negados- era una obra del mismo artesano ignoto que aquí descubriera.
     
    Con el tiempo, Gómez avanzó en nuevas técnicas y perfeccionó sus artes, en tanto que Flores difundió el universo de los sogueros organizando encuentros anuales con premiaciones a las mejores piezas presentadas. En 1968 nació en el predio de la Sociedad Rural Argentina en Palermo el concurso por entonces llamado “Exposogas”, el que contaba con el auspicio del Fondo Nacional de las Artes y de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos. En las primeras nueve ediciones, Martín Gómez obtuvo el premio máximo en ocho de ellas y en la restante fue segundo… Estaban allí los mejores; los de larga trayectoria y las jóvenes promesas, y cada reunión era la oportunidad para presentar las obras más cuidadas.
     
    Los años consolidaron este desarrollo de la soguería con nuevos maestros y un sólio mercado de consumo -formado por tradicionalistas, coleccionistas y entusiastas en general- que permitió darle sustento a esta irrupción. Entre todos ellos, la estrella de mayor brillo, indiscutiblemente fue Don Martín Gómez, aquí presente con un cuchillo verijero realizado junto a su hijo Néstor.

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    Cuchillo verijero brasileño

    Original cuchillo tipo "picazo" ejecutado en plata con su vaina de cuero, decorada en aquel metal. Empuñadura facetada con soajes, estampada y cincelada, con las marcas de fabricante y del metal utilizado: Prata 800. Vaina de cuero y plata con puntera y traba fundidas con decoración realista del costumbrismo criollo; cubrebotón calado.
     
    Hoja grabada al ácido con escenas gauchescas en ambas faces, marca Eberle, de botón redondo y una pequeña muesca a modo de talón.
     
    Este cuchillo fue fabricado por la Casa Eberle, de Río Grande do Sul, Brasil, con la particularidad de estar hecho en plata, cuando esta casa elaboraba y vendía sus artículos hechos en metal blanco.
     
    Fundada a fines del siglo XIX, Eberle se abocó a la cuchillería hacia 1920, cubriendo una importante demanda del mundo gaúcho del Sur de Brasil.
     
    Obra de fina elegancia y en muy buen estado de conservación.
     
    Largo de Hoja: 12,2 cm. Largo total: 29,4 cm.
     
    Eberle. Caxia do Sul, hacia 1950.

    EHM

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    CUCHILLO DE CINTURA

    Importante cuchillo de cintura. Empuñadura de plata con soajes y sobrios detalles cincelados de inspiración fitomorfa. Vaina tipo “picazo” de suela, con bocavaina, soaje central y puntera de plata con decoración similar al cabo.
     
    Hoja de filo y contrafilo, con muescas y surcos en el lomo; botón facetado. La hoja conserva su medida original, lleva los punzones de la marca de fábrica: Dufour, y de la casa introductora, una platería de la ciudad de Tres Arroyos, F. Quintela, que las encargó en Francia con su propio cuño. Francisco Gerónimo Quintela fue su propietario, en 1897 inauguró esta casa con el nombre de “La Argentina”.
     
    Largo de hoja: 30,2 cm. Largo total: 48,7 cm.
     
    Argentina, mediados del siglo XX.

    BLMM

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    Facón caronero

    Sobrio facón caronero de factura moderna, con hoja antigua. Empuñadura de plata con su defensa de diseño oval. En el pomo los punzones de autoría y de título del metal utilizado (900). Vaina de suela, moderna.
     
    Hoja de fabricación alemana, con canaladura central. 
     
    Su autor, Miguel Ángel Ugalde, vive en Ranchos, provincia de Buenos Aires.
     
    Medidas. Largo de hoja: 62,6 cm. Largo total: 77 cm.
     
    Punzón: M. Ugalde. Ranchos, hacia 1998.

    GGMM

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